Cuando llega el invierno, somos del team olla. No hay tuco, guiso o puchero que nos asuste. Al contrario, nos da alegría prender la hornalla, sacar la cuchara de madera y arrancar con lo que mejor sabemos hacer: comida bien casera, con mucho sabor y mucho amor… y si tiene carne, mejor.
Receta que no falla
1 kilo de carne con hueso (falda, osobuco).
2 zanahorias, 1 puerro, 1 cebolla, 2 papas y un diente de ajo.
Agua hasta cubrir todo, sal, pimienta, laurel y (si somos valientes) un toque de pimentón.
Todo a la olla y a fuego bajito por al menos 2 horitas.
Sale un caldo con historia, que podés tomar solo o usar como base para otros platos. Lo que es seguro: vas a querer repetir.
No le escapamos al frío. Le ponemos cucharón, carne tierna y un poco de pan al costado. Somos del invierno lleno de sabor, del que se vive desde la cocina, con charla, con hambre y con ganas de compartir. Porque sí, un buen caldo nos une, y eso también se cocina.