El fin de semana no empieza cuando salís del trabajo. Empieza cuando prendés el fuego. Porque si hay algo que une a los paraguayos más que el fútbol, es el asado. Esa tradición que no necesita excusa, solo un grupo de amigos, buena carne y una parrilla encendida.
La costilla extra ancha es la que abre el juego. Dorada, jugosa y con ese aroma que se siente desde la esquina. Es el corte que marca el ritmo del asado y que hace que todos se acerquen a preguntar “¿ya está?”. El vacío, por su parte, es el clásico que nunca falla: tierno, sabroso y con el punto justo entre carne magra y grasa. Ideal para los que disfrutan de cada bocado con pan, mandioca o a puro sabor.
Y cuando llega el tercer tiempo —ese momento donde nadie se acuerda del marcador— entran en escena los complementos parrilleros. Porque en Paraguay, el asado no se termina cuando se apaga el fuego, se termina cuando no queda más nada en la tabla.
La clave está en disfrutar del proceso: encender el fuego, compartir una ronda, girar la carne con paciencia y dejar que el fuego haga su parte. Un buen asado no se apura. Se vive, se comparte y se repite.
👉 Pedí tus cortes y complementos en Frigomas: costilla, vacío, chorizos, morcillas y más. Delivery fresco y rápido en Asunción para que tu tercer tiempo sea legendario.